Tengo un trauma con los sueños. De vez en cuando tengo sueños extremadamente largos y detallados, los cuales cierta veces tienen continuación, lo cual me trauma más. Otras veces quedan como recuerdos vacíos y pitucos de mi subconsciente. Peeeeeero, ésta con este sucedió algo extraño. "Drogas. Dejá las drogas" Culpo a la trama violenta de series y películas por mi imaginación activa.
¿Qué es lo que voy a publicar ahora? Sería una especie de borrador de una pseudo novela que planeo terminar en un futuro cercano. Pero que es la influencia de haber visto Resident Evil 5, American Horror Story: Asylum y la Ciudad de la Plata como sede de algo apocalíptico. Es la primera vez que me voy al carajo con la ficción "Mentira" Sigo pensando que es una mala idea meter a mi amigo imaginario/conciencia/alter ego violento a esto, pero bueno. Como decía, ¡CIENCIA FICCIÓN VIOLENTA! Pero tampoco es tan violenta como para que quieras tirarte de un quinto piso y pensar que te van a salir alas del culo, sino que tiene algo de sutileza para que no te asquees de cosas incoherentes.
No tiene título todavía, así que... Here we go. "Basta con el spanglish"
Capítulo Uno: Despertar
Sus
párpados comenzaban a abrirse lentamente, pronto, sus ojos comenzaron a buscar
coherencia en el lugar en el que se encontraba. Su cabeza palpitaba del dolor
que sentía, su cuerpo ni siquiera aceptabas las órdenes que les daba. Sólo sus
ojos parecían querer ayudarlo a darle un sentido a lo que le pasaba.
Se
encontraba en una habitación a oscuras, con pequeñas porciones de luz tratando
de escabullirse y ser el centro de atención entre todas esas penumbras. Él
parecía encontrarse sobre una camilla, como si de un hospital se tratara. Una
especie de quirófano en realidad.
Trató de
levantarse pero sus piernas le fallaron y terminó por caer al suelo con fuerza,
sintiéndose impotente y confundido por la situación que estaba viviendo. Por
unos segundos trató de hacer volver algún recuerdo que le diera una pista de
donde se encontraba, pero era completamente en vano, el dolor de cabeza
aumentaba cada vez que lo intentaba.
Un ruido,
unos susurros. De pronto la luz del quirófano se prendió con fuerza,
iluminándolo todo con una luz casi purificadora. Se tapó los ojos con rapidez y
dolor, parecía haberse acostumbrado la penumbra. Sin embargo la claridad no
duró mucho, pasaron menos de dos segundos antes de que todas las bombillas del quirófano
explotaran trayendo nuevamente a la principal protagonista: La oscuridad.
El dolor de
cabeza había disminuido al rendirse en sus intentos por tratar de recordar
algo, con sus pocas pero renovadas fuerzas él había logrado sostenerse de la
camilla, para así, de una vez ponerse en pie. Sus pasos eran errantes y
fallidos, y lo único que le ayudaba en la negrura de ese lugar eran sus manos,
las cuales trataban nerviosas de encontrar una puerta, o una salida de ese
lugar. Sus intentos pronto dieron frutos.
Un pasillo
enorme y etéreo le dio una pista del lugar en el que estaba, sus pasos eran
errantes y el cansancio parecía querer dominar su cuerpo y hacerlo rendirse,
pero con cada segundo que pasaba él parecía recuperar más fuerzas. Pero pronto
algo llamó con rapidez su atención, unas voces, unos susurros comenzaban a
escucharse alrededor del pasillo, fue como si esa simple situación hubiera
provocado que se despabilara del todo.
Sin embargo
al entrar de golpe a la habitación no encontró más que soledad y un aire
extraño de desolación. Las voces comenzaron a aumentar, a cada segundo,
provocando que pronto la locura comenzara a acercar a él, con nerviosismo y
poca coordinación salió de aquella habitación sin pensarlo dos veces. Pero
grande fue su sorpresa cuando al salir, en el pasillo, se encontró con un joven
de expresión cansada y aspecto casi neurótico.
Sus cabellos eran de color negro un tanto
opaco y en su cara parecía haberse impregnado una expresión seria que pronto se
convirtió en nostalgia y alegría. Sus ojos verdes parecían ser el vivo reflejo
de alguien que había visto demasiado pesar en los últimos meses. Sin embargo, antes
de que pudiera decir algo, su cuerpo se elevó por los aires impactando con
fuerza contra la pared. La patada había sido realmente fuerte e incluso algo en
su interior le decía que no era normal una reacción como la suya. Pero… ¿Cómo
se supone que debería reaccionar ante una maniático con un hacha?
No hizo más
que correr, tratar de huir lo más rápido posible de aquel desquiciado y de todo
lo extraño que parecía rodearlo. Después de todo si bien no recordaba nada, de
algo sí estaba seguro, en ese maldito lugar abandonado por el hombre uno no
podría detenerse.
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