lunes, 3 de junio de 2013

Origen, sueños y capítulo uno.

La creación del blog vino a mi en un sueño (?) No, mentira. Necesitaba una excusa para volcar pensamientos varios, escritos varios, opiniones varios y otros varios. "Además de que estás al pedo porque Salem está caído" Sí, calmate... ¡Pero bueno! Este, como muchos otros blogs no tiene un sentido aparente, más que ocupar el tiempo libre "Tenés que estudiar" ¡Te calmas, te dije! ¿En qué estaba? Ah, sí. Ocupar el pseudo tiempo libre de un adolescente con ansias de más. Ahora... ¡Mandale mecha a la incoherencia!

Tengo un trauma con los sueños. De vez en cuando tengo sueños extremadamente largos y detallados, los cuales cierta veces tienen continuación, lo cual me trauma más. Otras veces quedan como recuerdos vacíos y pitucos de mi subconsciente. Peeeeeero, ésta con este sucedió algo extraño. "Drogas. Dejá las drogas" Culpo a la trama violenta de series y películas por mi imaginación activa.

¿Qué es lo que voy a publicar ahora? Sería una especie de borrador de una pseudo novela que planeo terminar en un futuro cercano. Pero que es la influencia de haber visto Resident Evil 5, American Horror Story: Asylum y la Ciudad de la Plata como sede de algo apocalíptico. Es la primera vez que me voy al carajo con la ficción "Mentira" Sigo pensando que es una mala idea meter a mi amigo imaginario/conciencia/alter ego violento a esto, pero bueno. Como decía, ¡CIENCIA FICCIÓN VIOLENTA! Pero tampoco es tan violenta como para que quieras tirarte de un quinto piso y pensar que te van a salir alas del culo, sino que tiene algo de sutileza para que no te asquees de cosas incoherentes.
No tiene título todavía, así que... Here we go. "Basta con el spanglish"


Capítulo Uno: Despertar


Sus párpados comenzaban a abrirse lentamente, pronto, sus ojos comenzaron a buscar coherencia en el lugar en el que se encontraba. Su cabeza palpitaba del dolor que sentía, su cuerpo ni siquiera aceptabas las órdenes que les daba. Sólo sus ojos parecían querer ayudarlo a darle un sentido a lo que le pasaba.
Se encontraba en una habitación a oscuras, con pequeñas porciones de luz tratando de escabullirse y ser el centro de atención entre todas esas penumbras. Él parecía encontrarse sobre una camilla, como si de un hospital se tratara. Una especie de quirófano en realidad.

Trató de levantarse pero sus piernas le fallaron y terminó por caer al suelo con fuerza, sintiéndose impotente y confundido por la situación que estaba viviendo. Por unos segundos trató de hacer volver algún recuerdo que le diera una pista de donde se encontraba, pero era completamente en vano, el dolor de cabeza aumentaba cada vez que lo intentaba.

Un ruido, unos susurros. De pronto la luz del quirófano se prendió con fuerza, iluminándolo todo con una luz casi purificadora. Se tapó los ojos con rapidez y dolor, parecía haberse acostumbrado la penumbra. Sin embargo la claridad no duró mucho, pasaron menos de dos segundos antes de que todas las bombillas del quirófano explotaran trayendo nuevamente a la principal protagonista: La oscuridad.

El dolor de cabeza había disminuido al rendirse en sus intentos por tratar de recordar algo, con sus pocas pero renovadas fuerzas él había logrado sostenerse de la camilla, para así, de una vez ponerse en pie. Sus pasos eran errantes y fallidos, y lo único que le ayudaba en la negrura de ese lugar eran sus manos, las cuales trataban nerviosas de encontrar una puerta, o una salida de ese lugar. Sus intentos pronto dieron frutos.
Un pasillo enorme y etéreo le dio una pista del lugar en el que estaba, sus pasos eran errantes y el cansancio parecía querer dominar su cuerpo y hacerlo rendirse, pero con cada segundo que pasaba él parecía recuperar más fuerzas. Pero pronto algo llamó con rapidez su atención, unas voces, unos susurros comenzaban a escucharse alrededor del pasillo, fue como si esa simple situación hubiera provocado que se despabilara del todo.

Sin embargo al entrar de golpe a la habitación no encontró más que soledad y un aire extraño de desolación. Las voces comenzaron a aumentar, a cada segundo, provocando que pronto la locura comenzara a acercar a él, con nerviosismo y poca coordinación salió de aquella habitación sin pensarlo dos veces. Pero grande fue su sorpresa cuando al salir, en el pasillo, se encontró con un joven de expresión cansada y aspecto casi neurótico.

 Sus cabellos eran de color negro un tanto opaco y en su cara parecía haberse impregnado una expresión seria que pronto se convirtió en nostalgia y alegría. Sus ojos verdes parecían ser el vivo reflejo de alguien que había visto demasiado pesar en los últimos meses. Sin embargo, antes de que pudiera decir algo, su cuerpo se elevó por los aires impactando con fuerza contra la pared. La patada había sido realmente fuerte e incluso algo en su interior le decía que no era normal una reacción como la suya. Pero… ¿Cómo se supone que debería reaccionar ante una maniático con un hacha?


No hizo más que correr, tratar de huir lo más rápido posible de aquel desquiciado y de todo lo extraño que parecía rodearlo. Después de todo si bien no recordaba nada, de algo sí estaba seguro, en ese maldito lugar abandonado por el hombre uno no podría detenerse.

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