viernes, 19 de septiembre de 2014

What about... Perfume de la destrucción?

"¿Qué puedo decir? Es algo inevitable, no puedo evitar odiar a la realidad, siempre la odié. Es por eso que comencé con todo esto. En un principio sólo necesitaba algo que me alejara de la estúpida realidad, una simple distracción que calmara todos esos sentimientos dañinos que se encontraban luchando por tomar el control de mi.

No obstante, después de un tiempo no hice más que empeorar. En un punto decisivo me di cuenta de que después de un tiempo necesitaba más que unos simples minutos de evasión, mi dosis de distracción no era la necesaria para mantenerme alejado de la realidad. Poco a poco llegué a la conclusión de que necesitaba días, y con esa necesidad también comenzaba a aparecer la ansiedad. No podía pasar más de diez horas sin escapar, a veces la ansiedad era tanta que mi cuerpo reaccionaba de maneras inesperadas ante ciertas situaciones cotidianas. Mi deseo se había trastornado tanto que casi al final del viaje, había comenzado a odiar la realidad. Ahora mi objetivo era distorsionarla, destrozarla hasta llegar al punto en la que todo sucediera exactamente como yo lo deseaba, yo necesitaba ser el protagonista, necesitaba que esa utopía única, mi nirvana, existiera y todo se centrara en mi.

Yo era la omnipotencia, yo era el protagonista y el antagonista en esa historia. "Lentamente la fantasía se fue trasladando a la realidad. Mi deseo se cumplía y comenzaba a volverme el centro de todo… Con una notable consecuencia: la soledad. Tardé en darme cuenta de que para ser el protagonista, necesitaba ser el único presente en esa obra trágica de un solo acto. Traté de remediarlo ¡Claro que traté de remediarlo! Pero mi estupidez fue mayor y traté de buscar la solución en la causa de los problemas. Me fui deteriorando al igual que mi vida, todo lo que en un momento se había desmoronado ahora simplemente eran escombros, los cuales nunca podía volver a erguirse.

Llegó entonces el punto decisivo, en el que me di cuenta de que el problema era la solución definitiva. Si una pequeña porción de tranquilidad me había ayudado en un principio, la cantidad suficiente me ayudaría a encontrar el descanso, el descanso que tanto buscaba. Es por eso que la muerte me sigue, de hecho creo que ella estuvo conmigo desde un principio. Puedo recordarla de hecho, mirándome con sus hermosos ojos negros, esos ojos los cuales podrían hacer caer en la locura a cualquier hombre, su rostro pálido marcaba la verdadera pureza de la muerte y estaba seguro que sus delicados cabellos eran tan suaves como la seda en la que nos envolvía al momento de dormir. Maldita. Ella fue la que inició todo esto, recuerdo como si fuera ayer cuando apareció frente a mi ofreciéndome el ingrediente para esa gran fórmula de destrucción, otorgándome la solución temporal de mis problemas… Pero lo único que había logrado al darme la solución era generar el problema. Aún recuerdo como me susurraba las palabras de aliento para querer más y más de ese cáliz de inconsciente. Iluso.Y ahora, en esta línea, ésta línea final, ella es la primera en ofrecerse.

Siempre estuvo a mi lado embriagándome con su ser, bañándome con el perfume de la destrucción que yo tan estúpido había aceptado. Y ahora es ella la que con delicadeza cierra mis ojos, es ella la que con desdén besa mis fríos labios para indicarme que el tiempo llegó. Y como si yo sólo hubiera sido uno más, me desvanezco en el aire junto con mi esencia. Es gracioso ¿no? Como en la búsqueda de una utopía… terminé encontrando el infierno."

Contame dos cosas: Primero, pedazo de mal nacido me tenías abandonado acá, ¿el blog hay que mantenerlo, sabías? ¡Quién va a cuidar a los nenes! En primer lugar no te abandoné, sino que te había perdido y me daba paja buscarte, como cuando perdí las llaves de casa y casi me caigo del techo al querer entrar por arriba. Pero, ¿Cual es la segunda cosa? No es la gran cosa, sólo me preguntaba... ¿Desde cuando podés ver el futuro? Ves, no importa cuanto me aleje, aún sabes exactamente qué estoy pensando .